Es lo que faltaba, los monos fluorescentes. No nos sentimos satisfechos con las luces de Navidad ni con las lentillas que nos pueden dar hasta una mirada rosa; ahora les toca a los animales sufrir las consecuencias de un ser humano que da rienda suelta a su imaginación hasta tal punto de tomar decisiones ridículas. Cinco monos de la especie 'Callithrix jacchus' brillan en la oscuridad con un color verde; monos, porque los primates son el mejor ejemplar para la realización de estos experimentos que se han llevado a cabo en Japón, donde existen menos restricciones judiciales que en Estados Unidos y Europa para las pruebas en primates. A estas pobres cobayas se les ha inyectado una proteína fluorescente que se transmite a sus hijos. Erika Sasaki, líder de estas pruebas, introdujo el virus junto con esta proteína en 91 embriones, de los cuales nacieron cinco monos, dos de ellos gemelos.
Según la revista 'Nature', estos experimentos están justificados en base al valor que tienen como investigación. Se estudiarán las enfermedades humanas a partir de este modelo. Sin embargo, como indica El Mundo en su reportaje fechado el 27 de mayo de 2009, existirá la posibilidad de "hacer que un mono sufra desde su nacimiento hasta su muerte una enfermedad humana y que su prole también la padezca".
Según la revista 'Nature', estos experimentos están justificados en base al valor que tienen como investigación. Se estudiarán las enfermedades humanas a partir de este modelo. Sin embargo, como indica El Mundo en su reportaje fechado el 27 de mayo de 2009, existirá la posibilidad de "hacer que un mono sufra desde su nacimiento hasta su muerte una enfermedad humana y que su prole también la padezca".
Estos cinco monos son el resultado de un egoísmo que no tiene justificación. La curiosidad es positiva siempre y cuando no haga daño a terceros, siempre y cuando se le respeten los derechos. No es irrelevante aludir esta investigación a la película 21 monos, donde todos los animales andaban libremente por unas calles que les pertenecían. A ver cuándo llega el día.
Ralladas aparte, el siguiente vídeo humoriza la frustración que podemos llegar a sentir las personas veganas alguna vez en nuestra vida:
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