Los defensores de los animales de la organización PETA (Gente por el Tratamiento Ético de los Animales) vuelven a reclamar a gritos sus derechos, esta vez con motivo de la gripe porcina que ha revolucionado también a Estados Unidos, en donde entre un 30 y 50 por ciento de los cerdos que se venden están afectados. Los activistas han solicitado permiso a la policía del Congreso para dejarles cerdos, orina, toneladas de estiércol y un ventilador para que de esta manera los legisladores y visitantes puedan percatarse de las condiciones inhumanas en las que se crían a los cerdos. La exposición también incluirá grabaciones de los gruñidos de los cerdos en el momento en que se les castra y se les corta la cola y las orejas sin anestesia, según Yahoo! noticias.¿Quién piensa en el bienestar de los cerdos al enterarse de los 16 mexicanos fallecidos o de la posible propagación de la gripe porcina por todo el mundo? Algunos, al menos. Los cerdos mueren en soledad, a oscuras, sobre pisos en donde heces y vómitos aumentan aún más su agonía. Al proponer esta exposición, PETA pretende concienciarnos para que optemos por la dieta vegetariana. Quizás deberíamos escucharles.




