domingo 21 de junio de 2009

Obama y la mosca

Seguramente habréis oído hablar de la mosca que mató el Presidente estadounidense Barack Obama durante una entrevista. Debe ser una estrategia mediática; sucede este tipo de incidentes aparentemente insignificantes, y no se habla de otra cosa durante el resto de la semana.

Desde un principio se ha hablado sobre Obama con adjetivos positivos únicamente. Se ha llegado hasta a decir que es un superhéroe. Después de tener como líder a un hambriento de guerra, la presencia de este hombre marcaría un antes y un después, con el cierre de Guantánamo, con sus historias conmovedoras sobre el buen padre que desea ser... Y claro, nadie se da cuenta de nada.

Qué valiente es Obama, y vaya precisión, matar a una mosca ¡con lo difícil que es acertar!

Naturalmente, la organización por los derechos de los animales People for the Ethical Treatment of Animals (PETA) no ha tardado en reaccionar y en exaltar su postura contraria al maltrato incluso de los seres más pequeños y, según la mayoría de la sociedad, repugnantes y asquerosos.

Apenas nadie habrá pensado en el bienestar de los animales al ver a través de la televisión la entrevista que tuvo como interrupción dicha muerte. Es lógico. Son seres que no tienen cuatro patas sino que emiten un ruido molestoso al volar por nuestras cabezas; que no juegan con nosotros en el parque sino que nos pueden contagiar de cualquier mal; que son tan pequeños, tan oscuros, que sería prácticamente imposible sentir por ellos algún tipo de cariño.

Pero, ¿sienten? Aunque no sientan como el perro que tenemos en casa, ¿sienten?

¿Le ha supuesto la presencia de este insecto algún tipo de perjuicio a un presidente que lo tiene todo; que tiene un traje limpio con el que vestirse para una entrevista; que tiene el éxito requerido para recibir un reportaje de citas dedicado exclusivamente a él; que tiene una familia y al mundo entero a sus pies?




Barack Obama se seguirá sintiendo como el rey del universo con todas sus reformas y todas sus promesas, y todo el mundo creerá en su benevolencia. Esta anécdota será recordada como eso, una simple anécdota curiosa que ha logrado la risa de más de uno. Hasta el entrevistador actuó de manera tan sumisa ante la persona que tenía en frente, narrando minutos después ante la televisión el simple suceso de un hombre que mató a una mosca con la palma de su mano, como si el giro de la Tierra dependiera de ello.


Pero siempre quedará el cuerpo de la mosca que, como bien mostraba este presidente ante las cámaras, yacía en la alfombra ante sus zapatos lustrados y para colmo de cuero, y siempre quedará la pregunta de, ¿en qué nos hemos convertido?

Yes, we can... Frases que repetimos como estúpidos, sin pensar.


lunes 8 de junio de 2009

Mejores condiciones antes de una muerte segura

La nueva normativa de bienestar animal que acaba de entrar en vigor obliga a los camiones que transportan toros durante más de ocho horas a disponer de navegador GPS, aire acondicionado y un habitáculo individual con bebida y comida.

El GPS permite a los agentes de SEPRONA (Servicio de Protección de la Naturaleza) localizar cada camión en todo momento y verificar que las condiciones del transporte cumplen con los requisitos.

Además, la incorporación de unos ventiladores especiales permitirá que la temperatura interior del camión no exceda los 30ºC.

Ramón Sastre, un transportista de Salamanca, confirma a EFE que para cumplir con estas obligaciones han tenido que gastarse unos 2.000 euros por camión.

De esta manera, los toros de lidia no tendrán que sufrir las condiciones deplorables con las que son transportados los animales a los mataderos: un calor inhumano o un frío inaguantable, muy poco espacio y la falta de comida y de bebida, todo durante largas horas de camino en las que los animales son conscientes de que les espera lo peor. Estos toros llegarán a las plazas en unas condiciones que les permita su bienestar, aunque no su vida, pues seguirán estando de camino a la tortura y a la muerte que se puede encontrar en cualquier plaza de toros.

sábado 6 de junio de 2009

La curiosidad inconformista

Es lo que faltaba, los monos fluorescentes. No nos sentimos satisfechos con las luces de Navidad ni con las lentillas que nos pueden dar hasta una mirada rosa; ahora les toca a los animales sufrir las consecuencias de un ser humano que da rienda suelta a su imaginación hasta tal punto de tomar decisiones ridículas.

Cinco monos de la especie 'Callithrix jacchus' brillan en la oscuridad con un color verde; monos, porque los primates son el mejor ejemplar para la realización de estos experimentos que se han llevado a cabo en Japón, donde existen menos restricciones judiciales que en Estados Unidos y Europa para las pruebas en primates. A estas pobres cobayas se les ha inyectado una proteína fluorescente que se transmite a sus hijos. Erika Sasaki, líder de estas pruebas, introdujo el virus junto con esta proteína en 91 embriones, de los cuales nacieron cinco monos, dos de ellos gemelos.

Según la revista 'Nature', estos experimentos están justificados en base al valor que tienen como investigación. Se estudiarán las enfermedades humanas a partir de este modelo. Sin embargo, como indica
El Mundo en su reportaje fechado el 27 de mayo de 2009, existirá la posibilidad de "hacer que un mono sufra desde su nacimiento hasta su muerte una enfermedad humana y que su prole también la padezca".

Estos cinco monos son el resultado de un egoísmo que no tiene justificación. La curiosidad es positiva siempre y cuando no haga daño a terceros, siempre y cuando se le respeten los derechos. No es irrelevante aludir esta investigación a la película 21 monos, donde todos los animales andaban libremente por unas calles que les pertenecían. A ver cuándo llega el día.

Ralladas aparte, el siguiente vídeo humoriza la frustración que podemos llegar a sentir las personas veganas alguna vez en nuestra vida: